Entre los ecosistemas más antiguos y biológicamente más diversos se encuentran los arrecifes de coral. Un arrecife de coral es una estructura de piedra caliza que proporciona refugio para casi un cuarto de la vida marina que hay en los mares: son hogares de más de 4.000 especies de peces, 700 especies de coral y miles de plantas y animales. Un arrecife lo forman numerosas colonias de coral y diferentes variedades de algas, esponjas, sedimentos y moluscos.
Los corales tienen una relación simbiótica con algas microscópicas que realizan la fotosíntesis. El coral proporciona a estas especies un ambiente seguro y nutrientes como el dióxido de carbono, fósforo y nitrógeno, componentes de desecho de la respiración celular del coral.
Hoy en día, estos bellos ecosistemas se encuentran en un grave peligro. Están siendo atacados por la contaminación, la sobrepesca, los excesos en el turismo marino o el cambio climático global, entre otros.
Los derrames de petróleo y las pérdidas de combustible de los barcos afectan la tasa de crecimiento, sus sistemas de reproducción e incluso les pueden matar. Y debido al calentamiento global, los corales se enfrentan a un extremado estrés por la subida de temperatura de las aguas. Expelen a las algas que viven en sus tejidos (por lo que pierde su color natural y adquiere uno blancuzco) y muere al perder su asociación con ellas.