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ALFONSO PARDO: “LOS IBONES SON EL AGUA DE REFERENCIA PARA EL RESTO DEL SISTEMA FLUVIAL”

 
Alfonso Pardo es paleontógo y Vocal de Medioambiente de la Federación Aragonesa de Buceo. Su pasión por el mundo subacuático se remonta a 1984 y, desde hace un tiempo, la combinación de su profesión y de su gran afición le ha llevado a realizar importantes estudios medioambientales de los ibones Pirenaicos.

Su conocimiento de estos fenómenos naturales es elevado. Además, es profesor de buceo bajo hielo y a sus clases acuden buzos de toda España, entre los que intenta promover una conciencia medioambiental.

Izaskun Sánchez Aroca: ¿Cuáles son las características ecológicas de un ibón?

Alfonso Pardo: Los ibones son lagos glaciares y toda su dinámica está muy ligada a los ecosistemas de alta montaña. De hecho, el origen de las cubetas de los ibones se encuentra en la última glaciación del Pleistoceno, con el proceso de movimiento de los glaciares a través de los circos y los valles de las montañas. Estas aguas son las primeras de los sistemas fluviales; provienen directamente del deshielo y son ecosistemas muy cerrados, muy autóctonos y muy separados unos de otros.


I.S.A: ¿Existe interacción de animales?

A.P: Claro, los ibones son como islas al revés, es decir, agua rodeada de un espacio rocoso, en un ambiente muy seco y árido. Son puntos de humedad donde hay un tipo de desarrollo de flora y fauna que hace que determinados animales acudan allí a alimentarse o a reproducirse. La fauna  que encontramos en los ibones son fundamentalmente anfibios, con los endemismos pirenaicos que hay en la zona, gasterópodos y otros animales pequeños como insectos, larvas...


Pero salvo esto, no hay mucha más interacción. Los peces no remontan el curso de los ríos hasta llegar a los ibones. Los que aquí encontramos han sido introducidos por los pescadores que, durante mucho tiempo han encontrado en estos lagos un lugar magnífico para soltar sus alevines y disponer de ellos al final de la temporada. Los ibones se han ido poblando, pero en su estado originario no tenían fauna piscícola.


I.S.A: ¿Nos puedes nombrar algún endemismo que haya en los ibones de esta zona?

A.P: Aquí encontramos fundamentalmente la Rana Pirenaica (Rana pyrenaica) y el Tritón Pirenaico (Euproctus asper). Son dos endemismos muy típicos de aquí, del Pirineo Aragonés, y que tienen que ser protegidos. Además son especies que han sido catalogadas hace relativamente poco tiempo. Si no recuerdo mal, la Rana Pirenaica fue identificada y descrita en el año 1993. Con más estudios biológicos es muy posible que se descubran más endemismos.


I.S.A: ¿Cuántos ibones hay más o menos en los Pirineos?

A.P: En Aragón hay 174 censados; es la Comunidad que mayor número de ibones tiene de España. Además, son los más meridionales que se formaron en Europa durante la última glaciación, es decir, son los ibones y los glaciares que están más al sur del continente.


I.S.A:¿Por qué es importante esta agua?

A.P: Porque es el comienzo de todos los sistemas hidrológicos. Se trata de agua; agua de lluvia; agua que viene de la atmósfera, que ha caído directamente en las montañas, que se ha derretido, que se ha almacenado. A partir de aquí empieza a fluir de regreso al mar, por lo tanto es el agua de referencia para el resto del sistema fluvial. Si en los ibones ya está contaminada, conforme fluya curso abajo empeorará.


I.S.A: Las Confederaciones Hidrográficas se preocupan mucho por los ríos. ¿Hacen algo con los ibones?

A.P: De momento no hay una figura que los proteja. Presentamos un proyecto a la Fundación Biodiversidad que pretende hacer un planteamiento muy genérico de cómo se debería hacer una gestión sostenible de los ibones. Pero a día de hoy no existe nada parecido. Si da la casualidad de que los ibones se encuentran dentro de un espacio protegido, entonces sí se cuidan, pero por estar en dichos enclaves. Al mismo tiempo es importante que haya un consenso entre los habitantes de la zona y los usuarios de los ibones para que cuiden estos espacios ecológicos tan característicos.


I.S.A:¿Cada cuánto tiempo subís a tomar muestras para analizar la calidad del agua?

A.P: Comenzamos hace unos cuantos años, en el 2002. Nos dimos cuenta de que no había estudios de calidad ecológica y de calidad de las aguas en los ibones aragoneses, así que planteamos al Gobierno de Aragón un estudio pionero. En el Ibón de Baños nos encontramos con que la situación era bastante más alarmante de lo que imaginábamos, por lo que presentamos un proyecto a la Fundación Biodiversidad para compararlo con otro ibón cercano, el de Sabocos. El estudio nos permite refinar la metodología y aplicarla al resto de ibones para conocer el estado medioambiental de las aguas. Con el tiempo tendremos una radiografía muy exacta de la situación.


I.S.A:¿Habéis obtenido ya alguna conclusión?

A.P: La conclusión es que de momento los ibones que hemos estudiado están en una situación peor de la que esperábamos. Las condiciones de eutrofia del Ibón de Baños han empeorado mucho a lo largo de este período. Por ejemplo, la visibilidad bajo el agua ha disminuido. En Sabocos el estado es oligotrófico, es decir, con aguas mucho más limpias, más cristalinas. Hay una mayor salud medioambiental, pero también aquí hemos encontrado algunos elementos contaminantes que no deberían estar.


Consultando la bibliografía nos hemos dado cuenta que en todos los ibones de Europa hay un incremento de metales pesados, que aumentan conforme mayor altitud tiene el ibón. Esto se debe a las Corrientes de Chorro de la Alta Atmósfera, el "Jet Stream", que recoge los humos y poluciones de Asia, por ejemplo, y los transporta y deposita a miles de kilómetros en lugares cercanos a la corriente. Aunque también asumimos otra serie de contaminantes más locales.


I.S.A: Parece complicado con tantos actores implicados...

A.P: Hablando con la gente de aquí, en confianza, nos han dicho: "yo cuando era un chaval venía, iba con mi pozo con alevines, mi pozal, lo echaba...". Estos ibones son parte del hábito social y del folclore. Pero hay ciertas costumbres que hay que cambiar. Por ejemplo, algunos ibones se emplean como pastos para determinado ganado, y dejan las orillas llenas de una materia orgánica que no debería estar ahí.



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