La gran arriba y el desove de las tortugas es uno de los acontecimientos más impresionantes y atractivos que tienen lugar cada año en el Parque Nacional de Tortuguero.
El equipo de Mundos de Agua fue testigo del desove de alguna de ellas y pudo comprobar de primera mano la existencia de pueblos y habitantes que viven para su cuidado y conservación. Junto a estos pueblos se ha generado una intensa actividad puesto que este gran espectáculo de la naturaleza supone, además de algo único, una de las principales actividades económicas para varias comunidades costarricenses.
El llamado “ecoturismo” ha permitido el desarrollo social y económico de varias regiones, y la promoción de la conservación de tortugas marinas a nivel local y nacional. Por supuesto, esta nueva clase de turismo también puede llegar a tener efectos negativos, pero con el debido trato y aportando las soluciones oportunas se puede considerar como un leve impacto en la naturaleza. En la región de Tortuguero se han cubierto de manera parcial las luces públicas para minimizar el impacto de la luz sobre las tortugas y están estudiando la posibilidad de reemplazar las luces por otras que no afecten a los animales; y la Asociación de Mujeres de Tortuguero maneja un centro de reciclaje y tratamiento de basura para paliar el problema de la generación de desechos.
Los habitantes de estas comunidades cuidan ellos mismos de la playa y de los nidos, y tienen derecho a recoger y vender los huevos de la primera arribada en las siguientes veinticuatro horas después del desove, para que los nidos no sean destruidos por las siguientes tortugas que llegan. Y es que en la comunidad de Ostional ha aumentado el número de quelonios y de huevos hasta casi diez veces durante los últimos veinte años.
Paradójicamente, este cuidado de las playas y de las tortugas por parte de los habitantes implica un grave problema de saturación de la playa, lo cual significa que puede que las tortugas se retiren a otra costa como parte del ciclo natural de estos animales que comenzaron el desove en esa playa hace cincuenta años, todavía hoy sin una explicación clara. Un verdadero problema para una comunidad en la que esta actividad se ha convertido en una de sus principales fuentes de ingresos.