El objetivo del equipo submarino era captar la peculiaridad de este ecosistema afectado por la eutrofización. Este problema se produce en los ríos, lagos o embalses cuando sus aguas se enriquecen en nutrientes.
A simple vista parece algo beneficioso pero no es tan sencillo. El ecosistema de agua recibe una elevada cantidad de nitratos y fosfatos. Estos compuestos forman parte de los nutrientes para las algas y la vegetación acuática. Si se vierten elevados niveles de abonos químicos o materia orgánica que contenga nitrato, y también fertilizantes y detergentes, entonces, el crecimiento de las plantas es muy rápido dando lugar a grandes masas de vegetales y algas. Esta contaminación, en gran parte, es de origen humano y procede de los vertidos de material de desecho de instalaciones industriales o agropecuarias.
Las consecuencias de la eutrofización pueden ser fatales para el río, lago o embalse porque la masa no dejará pasar la luz. Además, al elevado crecimiento le sigue la muerte de esas especies que quedan como materia muerta en el fondo. El proceso de putrefacción consume una gran cantidad del oxígeno disuelto y las aguas dejan de ser aptas para la mayor parte de los seres vivos. El drástico resultado final es un ecosistema casi destruido.
Casi la mitad de los embalses españoles padece un alto estado de degradación y muchos ecosistemas de lagunas ya están eutrofizados.